domingo 8 de marzo de 2009
DESPERTAR [nOstrOmO]
La punta de los lápices está afilada
A la hora en que se confunde la intensidad de la luz
Con tu grado de adecuación
Al salvaje devenir de la existencia.
Sobre el dibujo de las piruetas
Que otros ayer dejaron
Intentas construir una ilusión
con la que sustentar el equilibrio de las migas de pan,
intentas alcanzar un estado
en el que puedas controlar el vuelo de la voluta del lapicero
y, todo ello,
para encontrar la modulación satisfactoria
en la emisora que emite el desvarío de tus intenciones.
El papel aguarda,
Otro abismo de soledad al que hay que enfrentarse,
Pero este no tiene envés, no tiene alma.
Sólo eres palabras
Quieres ser de seda como la malva,
Aún en líneas torcidas,
Aún en frases descalzas.
La punta de los lápices –ya- se desgasta
A la hora en que se confunde la intensidad de la luz
Con tu grado de adecuación
A la salvaje belleza del universo.
Sólo eres palabras garabateadas
En la espalda del amanecer como promesas infundadas
Que esperan el rayo de luz definitivo
Que las catapulten al vértice de tu destino.
VIGILIA [viGilia]

Afrontar la angustia suprema
que precede al primer sueño
Cuando la amada, la amante, reposa
a tu lado, ya inmersa en el laberinto,
y en la ausencia de sus ojos,
pareces reconocer el abismo de la soledad.
Enroscas, entonces, el tapón del bolígrafo del ayer.
No es tan fácil, a tientas.
Los datos tintinean con rítmica cordura
Como plebeyos algoritmos
Sintetizados en bases de datos
Que conmutan la mezcla de existencias ajenas,
Circunstancias y desvelos
Que configuran el trazo de tu paso por el planeta.
El nombre del documento es pasado.doc.
Brillos y apagones de tus últimas vivencias
Se congelan entonces en la nevera insólita de la experiencia,
Como frutas ya maduras, aún frescas.
Ya duermen la risa y el llanto
Pero habitan tan cerca
Que notas su aliento,
Percibes en la oscuridad
El tintineo de su intensidad en lo más recóndito del pecho
Como amenazas perentorias que quisieran imbuirte.
Es entonces cuando hay que desenroscar
El tapón del bolígrafo del mañana.
Comprobar que la punta esté en buen estado.
Garabatear intenciones sobre el tapiz del futuro.
Esquivar las dudas, engañando a la lógica
Para afrontar la corriente que te engullirá.
Es momento de vociferar hacia dentro,
henchido de confianza en el rayo que estallará
en el vértice de tu destino, aliviándote…
domingo 14 de septiembre de 2008
FLESH [with ASPHALT! on mind]

Carne de cañón de la incertidumbre, somos,
asomados a mantas de ilusión,
garabateamos la belleza del existir
con los pinceles que nos ofrecen
los príncipes del futuro.
Carne y uña con la velocidad, somos,
derrapando en las esquinas del azar,
invocamos al crepitar de los fuegos
con las piedras que nos escupen
las nubes de la lógica.
Carne de la carne de los abismos, somos,
padres de travesuras digitales,
navegamos por mares elegantes
pero capaces de alterar nuestra travesía
con otra red, con otra ola.
Carne del motor de la lluvia, somos,
al amanecer de los eclipses gaseosos,
intentamos mantener el equilibrio
sobre cúpulas angostas
que delimitan el saber, que delimitan el poder.
Carne de nuestro corazón aliviado, entregamos,
llagas del escozor del alma,
peluches de sentimiento almidonados
y saliva alimentada de sexo
para contentar a la madre de todos los orgasmos.
Carne de matar a las leyes, somos,
de desvirtuar los silogismos de nuestros antepasados,
de granada de hiel en el pecho del enemigo
de granada de miel en el pecho del amigo
de vocabulario descreído para los indiferentes.
Carne de victoria de los ángeles, caiga
sobre nuestros hombros abrumados,
múdenos la piel a serpiente máxima
y alcance el color más vivaz
el laberinto donde reposan nuestros lamentos.
Carne del calor de la tarde, atosigue
a nuestras ínfulas equivocadas,
y que la brisa que contiene todos los elixires
contagie su alegría voraz
al matiz sangriento que nos habita.
Carne macilenta no nos disturbe, no
con sus discursos de jabón,
con sus fantasías de olor a perla
o su tierna facilidad malvada
de mutar a golosa, a sabrosa.
Carne del espíritu de la carne nos acompañe, sí,
a través de la madreselva cotidiana,
nos guíe su murmullo plácido
por espirales de rotundidad
y alcancemos un lugar en el templo de las astucias.
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